
Gasto
Todos necesitamos de los gastos para vivir. Es algo obvio y no hay que satanizarlos, pero al mismo tiempo y en contraparte, no hay que descuidarlos ni llevarlos al extremo de tal forma que representen un riesgo para nuestra viabilidad financiera presente y futura. Los gastos tanto a nivel personal como empresarial son la “gasolina” que mantiene funcionando la vida diaria de cada persona y de cada empresa.
En cuanto a la relación tiempo/dinero, los gastos representan un valor de 0 en el eje del tiempo (porque cada que se ejecutan, se extinguen, más allá de si hay costos de financiamiento por diferimiento) y un valor negativo en el eje del dinero (en términos de quien lo paga, obviamente).
Ahorro
El ahorro es un elemento necesario (más no suficiente, ya lo veremos) para mantener la salud financiera tanto personal como empresarial. Es el “paracaídas” cuando las cosas no salgan (y en algún momento, no lo harán) como se esperaban y/o venían sucediendo. Entendiendo que por definición, el ahorro es el sobrante del ingreso menos el gasto, se convierte en el origen de una inversión de igual manera, con la diferencia que en este último se tendrá como objetivo una rentabilidad sobre el monto invertido mientras que el ahorro tradicional prioriza la disponibilidad del recurso sobre su valor nominal.
La relación tiempo/dinero del ahorro se representa como una línea con valor positivo en el eje del dinero y una pendiente negativa conforme avanza en el eje del tiempo que va a depender del coeficiente de deflación que se le aplique (comúnmente la inflación general del mercado, pero podría ser algún deflactor en específico). Si bien existen algunos nuevos productos de ahorro con disponibilidad inmediata que actualmente están generando rendimientos reales (o sea, positivos después de aplicar inflación), como concepto general, ubicaremos el valor del ahorro en un punto determinado en el tiempo entre su valor nominal de inicio y su valor presente (después de inflación).
Inversión
La inversión es la palanca multiplicadora sobre la que se basa cualquier negocio para proveerse de los activos necesarios que le hagan generar beneficios en el futuro. De igual forma, en el plano personal, la inversión es la palanca que multiplicará nuestros ahorros para generar los recursos suficientes que nos provean una estabilidad financiera en el futuro, principalmente cuando los ingresos activos disminuyan (o cesen). Como ya mencionamos en la parte de ahorro, el objetivo principal de la inversión es generar como mínimo una rentabilidad real positiva (mayor a la inflación o deflactor que se use).
Su representación en el plano tiempo/dinero es una línea con valor positivo en el eje del dinero con una pendiente positiva conforme avanza en el eje del tiempo que va depender de la rentabilidad en términos reales que tenga la inversión. Por supuesto que una inversión puede tener una rentabilidad negativa que cambie su pendiente, pero al igual que hicimos con el ahorro, precisaremos su definición al concepto general de que una inversión va a aumentar su valor en términos reales a través del tiempo.
Tiempo: la clave de todo
Bien dicen que el tiempo es invaluable y lo único que no se puede recuperar. Para cuestiones de dinero no es la excepción. Por más rentable que pueda ser una inversión en el corto plazo, difícilmente va a poder compensar el crecimiento compuesto que se obtiene en el largo plazo. De julio 2007 a julio 2025, el Nasdaq 100 creció 13.6 veces (crecimiento anual compuesto de 15.6%) mientras que en el último año (oct 2024-oct 2025), Amprius Tech (AMPX), una de las acciones que más crecimiento ha tenido en la bolsa de USA en este período, ha tenido un crecimiento de aproximadamente 10x, aproximadamente un 30% menos.
A lo descrito en el párrafo anterior, debemos agregarle lo improbable que es invertir en una acción que dé semejantes rendimientos en tan corto plazo y tener el estómago de soportar la volatilidad durante el proceso (de ahí que siempre se nos diga que entre más jóvenes empecemos a planear nuestro retiro, mejor).
El saber utilizar la variable tiempo a nuestro favor en la configuración de nuestras finanzas es esencial para un futuro financiero tranquilo. Ya hemos descrito arriba los conceptos de gasto, ahorro e inversión, siendo su principal diferencia, el papel que tiene el tiempo sobre el valor de cada uno atendiendo a su naturaleza. Estructurar nuestras finanzas de tal manera que los gastos no sólo no superen a los ingresos (condición necesaria, más no suficiente) para generar inversiones con la mayor parte de ese sobrante, dejando solamente al ahorro la mínima liquidez que podamos tolerar (algo sano sería no mayor al 10% del total de las inversiones + ahorro).
De esta manera aprovecharemos la variable del tiempo a nuestro favor, sobreponderando la inversión que típicamente tendrá una pendiente positiva a través del tiempo. Esto último no significa que no estemos monitoreando constantemente nuestras inversiones para hacer los ajustes necesarios de aumentar, disminuir o mantenerlas de acuerdo a nuestros objetivos de largo plazo. Recordar que es un mercado en constante cambio, los ganadores de hoy pueden ser los perdedores de mañana y viceversa...toda inversión puede ser buena o mala…si la dejas el tiempo suficiente.
Y tú…¿en qué estás invirtiendo? Aquí puedes encontrar algo por dónde empezar.

Aviso legal: El rendimiento pasado no garantiza resultados futuros. No se está dando ninguna recomendación ni consejo sobre si una inversión es adecuada para un inversor particular. Este sitio puede dirigir a otros sitios de Internet que pueden ser de su interés, sin embargo, Scientia no respalda ni asume responsabilidad por el contenido de dichos sitios. Scientia no es un corredor de valores, asesor de inversiones ni banco de inversión registrado en México.
Leave a Reply